Boletín de recomendaciones
Introduce tu dirección de correo electrónico y te enviaremos un email cada semana con el resumen de las mejores recomendaciones en Salas, Internet y DVD/Blu Ray.
Para hagiógrafos del boxeo
En 1964, irrumpe en la luz pública un nuevo boxeador que se autoproclama mejor deportista negro de todos los tiempos, imbatible en el ring, y además hace apología de sus creencias religiosas en el Islam y de su amistad con el controvertido Malcolm X.
La primera versión del guion tenía 200 páginas y abarcaba desde la infancia de Ali hasta el presente.
El boxeador auténtico que interpreta a Georges Foreman recibió permiso para dar sus golpes tan reales como le fuera posible, y casi dejó inconsciente a Will Smith.
La película pasó por directores como Oliver Stone, Spike Lee y Norman Jewison a lo largo de una década.
Michel Mann se negó a firmar con su nombre el remontaje para la televisión por cable


Nada interesado en apilar efemérides, el film obvia hasta límites impensables cualquier atisbo de vida sentimental (si prescindiera de ella, todavía saldríamos ganando), dejándolo todo en una búsqueda, un camino de expiación hacia la propia identidad. O lo que es más interesante: un viaje a las raíces de la asunción de la condición de mito (los murales en las chabolas de Zaire), que vuelve a resaltar el carácter religioso de la obra del autor de El dilema.
Ali será recordada en todo caso por el tour de force convicente y enérgico del que hace gala Will Smith, que cuenta por taquillazos los proyectos en los que participa. Su recreación del mítico púgil, bendecida por el mismo Ali, sí que es capaz de llegar al hueso. Y es que Smith, en un notable trabajo de mimesis debidamente publicitado, no sólo es capaz de emular (bien) al campeón en el ring, sino que consigue introducirse tan fondo en la piel del personaje histórico que parece que es el mismo Ali el que vive, siente y respira en pantalla.
De nuevo se pone de manifiesto el poder del celuloide para transformar actores, en este caso con una impecable caracterización y un notable esfuerzo físico que abarca kilos de más, peleas reales y un nuevo registro interpretativo con el que Will Smith consigue calcar la arrogancia de Alí y su 'baile' en el cuadrilátero. Pero por mucho que el guión decepcione, el despliegue de virtuosismo visual de Mann (El dilema, Heat, El último mohicano) equilibra el film.