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Para amantes del Woody Allen más melómano
En los años treinta, el guitarrista de jazz Emmet Ray es fan fatal de Django Reinhardt, se enfrenta a un grupo de gangsters y se enamora de una joven muda.
La canción "Sweet and Lowdown" aparece también en la banda sonora de "Manhattan"
Samantha Morton fue nominada a Mejor Actriz Secundaria, aún sin decir ni una palabra en toda la película.
La idea de la película la tuvo Woody Allen treinta años atrás, cuando empezó en United Artists.
Entre las películas homenajeadas por Woody Allen está uno a "La Strada" de Fellini.


Saber hasta qué punto existió realmente el personaje interpretado por Sean Penn en Dulce y vil resulta, sin embargo, absolutamente anecdótico: Se non è vero è ben trovato. La cuestión realmente importante es que, como en Zelig, Allen recurre a un observador privilegiado de la historia -en este caso de la época dorada del jazz reconstruida con el look del director de Balas sobre Broadway- para absorber sus más particulares esencias sin por ello prescindir de un agudo sentido del humor.
Las interpretaciones de Sean Penn y Samantha Morton resultan excelentes, esta última en un papel de tierna y sensible chica muda, cuya actuación está basada por indicación del propio Woody Allen en uno de los míticos Hermanos Marx, Harpo.
La proverbial destreza de Allen introduce los testimonios de varios expertos en la historia del jazz, que fantasean sobre la vida del imaginario Emmet Ray, hilvanando los distintos cuadros maravillosamente concebidos y rodados- que componen los 95 minutos de esta singular muestra de corta-pega cinematográfico.