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'The Meyerowitz Stories', lo nuevo de Noah Baumbach y su cine en VOD

06/11/2017-Películas recomendadas, Reportajes, Filmografías imprescindibles, V.O.D., Directores 'The Meyerowitz Stories', lo nuevo de Noah Baumbach y su cine en VOD
A diferencia de otras producciones originales de Netflix, que intenta imponer, de manera más o menos evidente, una cierta normatividad visual para todas ellas, The Meyerowitz Stories, posee, en todos los aspectos, la marca del cine de su director y guionista, Noah Baumbach, quien ha realizado una obra de gran madurez en la que sigue indagando en temas que atraviesan su cine de manera transversal, pero sin acomodarse ni resultar convencional o poco exigente. Más bien, todo lo contrario.

En The Meyerowitz Stories Baumbach plantea una película estructurada de una manera muy literaria a base de episodios que marcan una linealidad clara pero, a su vez, un evidente deseo fragmentario. Comienza de manera abrupta, presentando a los personajes poco a poco, dejando que sea la acción y los diálogos quienes se ocupen de desarrollarlos con profundidad. Un padre, Harold, (Dustin Hoffman); dos hermanos, Danny (Adam Sandler) y Jean (Elizabeth Marvel), un hermanastro, Matthew (Ben Stller), una madrastra, Maureen (Emma Thompson), la hija de Danny, Eliza (Grace Van Patten), conforman una familia caótica, con un pasado problemático alrededor de Harold debido a sus diferentes matriomonios, a su narcisimo artístico y al poco caso que ha hecho a algunos de sus hijos.



Baumbach aparece en The Meyerowitz Stories como un director mucho más concreto que en otras de sus obras, y eso que las diferentes ideas y temas se acumulan. Pero busca, mediante esa fragmentación, acercarse a los hechos, en ocasiones, sin terminar las secuencias, con cortes bruscos, dando tanta importancia a los diálogos como a cada uno de los encuadres y a la situación que los personajes ocupan en su interior. En ese sentido, el director granula las imágenes para dotarlas de un sentido realista  a la par que evidencia su condición de ficción, de representación, algo que en cada película Baumbach varía a nivel estilístico a pesar de que en todas ellas mantiene un acercamiento similar a los personajes y a las situaciones. Por ejemplo, ese gusto por transmitir la sensación de estar ante un instante, un momento, más que en buscar una narración más basada en una continuidad lógica. De hecho, en el último bloque de The Meyerowitz Stories el director crea un montaje a partir de unidades secuenciales mínimas y rápidas para dar habida cuenta de cómo quedan los personajes, sin interesarle cerrar del todo la historia, entendiendo que, como en la realidad, algunas situaciones no se superan del todo o siempre quedarán abiertas. Clausura una parte de la historia, la que ha mostrado, pero a su vez queda abierta, considerando que los personajes siguen viviendo más allá de la película.

The Meyerowitz Stories puede verse, de alguna manera, como una suerte de compendio de temas y de situaciones que han ido apareciendo en el cine de Baumbach, incluso ya en la lejana Kicking and Screaming, de 1995, debut de su director y que presentaba ya algunos trazos de su obra ulterior. Así, no es complicado pensar al ver su nueva película en la brillante Una historia de Brooklyn, con la que quizá mantenga una relación más estrecha, o en Greenberg, su primera, de tres, colaboración con Stiller. O con la también magnífica Margot y la bodapor su tratamiento visual por su acercamiento a los personajes, si bien carece de la agresividad de muchas de las decisiones que toman. En defintiiva, una película que muestra a un director en plena madurez creativa y que continúa elaborando una mirada y una visión propia hacia el cine y aquello que representan sus imágenes.



Es posible, claro está, ver The Meyerowitz Stories dentro de un contexto más amplio, esto es, la comedia neoyorquina -no solo el cine de Woody Allen, también sus derivados, para bien y para mal- en la que los personajes y situaciones vienen dados por el paisaje tanto como éste es perfilado por las figuras humanas que lo pueblan (sin olvidar el tono intelectual y judío insoslayable en ese tipo de comedia). Aunque en el caso de The Meyerowitz Stories, la ciudad aparece en una segundo plano si, por ejemplo, se compara con Una historia de Brooklyn o Mientras somos jóvenes. Hay algo de abstración en ella, quizá potenciado por esa fragmentación estructural y, por tanto, narrativa. Los personajes poseen fuerza y una forma muy particular, pero Baumbach está más interesado en lo que son que en aquello que representan, uno de los defectos que suele acompañar a esa comedia neoyorquina en la que el arquetipo, salvo que se trabaje bien, acaba siendo de una sola pieza. Por ejemplo, Harold deviene en ese artista-intelectual que, debido a ese estatus, cree estar por encima de todos, incluidos sus hijos, manipulador y ególatra hasta el extremo, Baumbach se encarga en determinados momentos en trascender esa composición, ayudado por Hoffman, para dotar al personaje de una mirada más cálida, más humana, y, por tanto, más ambigua.

Como sucede con el resto de personajes, quienes partiendo de una idea más o menos sencilla de lo que representan, gracias a la sutileza y a los cambios de registros constantes, Baumbach y los actores logran que ir más allá de su clásica construcción. Por otro lado, si Hoffman consigue dar forma a un personaje que tiene mucho del propio actor y de su forma de actuar, Sandler se muestra ya como un actor muy maduro capaz de dar vida a un personaje que posee en su interior los diferentes registros, tanto cómicos como dramáticos, que hemos visto a lo largo de su carrera, del mismo modo que Stiller sigue desarrollando junto a Baumbach un tipo de personaje, similar al de Qué fue de Brad, de próximo estreno, que muestra una contención muy por encima de lo que suele acostumbranos en sus comedias más desenfadadas.

En defintiiva, The Meyerowitz Stories vuelve a mostrar la relevancia del cine de Baumbach en el cine actual, capaz de trabajar sus referencias y modelos de manera personal, de no tener miedo a seguir un planteamiento que puede resultar reconocible a primera vista dado que el cineasta se encarga de dotar a las imágenes de una personalidad y un estilo tan particular que trasciende su base. En gran medida, gracias a una enorme sensibilidad a la hora de retratar a los personajes, con atención a los detalles y a pequeños momentos de gran intensidad que importan en ocasiones más que el conjunto. Y gracias a un sentido de la comedia de gran inteligencia, capaz, como en The Meyerowitz Storiesde aunar en su interior difernetes formas del género con una gran naturalidad.

Israel Paredes

Y para seguir disfrutando del cine de Baumbach, sus películas disponibles en VOD:

UNA HISTORIA DE BROOKLYN



Ubicada en el Nueva York de los ochenta, Baumbach recogía a una generación adulta procedente de una contracultural que se ha acomodado para enfrentarla a sus hijos y a ellos mismos en un relato tan cómico como agrio, en el que el divorcio de unos padres sirve no solo para exponer todo lo anterior, sino a la vez para radiografiar de dónde proviene la generación del director. Una película imprescindible y soberbia.

MARGOT Y LA BODA



Dos años después, Baumbach descolocó a todo el mundo con su nueva película. Con Nicole Kidman como protagonista secundada por unos actores enormes, y con un estilo cinematográfico más rompedor y agresivo, el director nos introduce en las vidas de unos personajes complejos y nada complacientes, moviéndose de nuevo entre el drama y la comedia y creando una película que gana considerablemente con el paso del tiempo. Si en la anterior la familia era disfuncional, en esta el concepto de familia estalla por los aires.

GREENBERG



En plena eclosión de la llamada nueva comedia americana, Baumbach dió un paso hacia delante en su estilo moviéndose casi hacia la abstracción narrativa para analizar a un personaje, interpretado por Ben Stiller, en el que se introduce en la complejidad de las emociones y de la inadaptación. Una película considerada menor en su carrera y que sin embargo explica mejor que ninguna algunos de los elementos más característcos de su estilo. 

FRANCES HA



Después de colaborar con Greta Gerwig en el guion de Greenberg, volverán a trabajar juntos en una película que, en una precisa y preciosa fotografía en blanco y negro, se erige como una pieza perfecta y emotiva que sigue indagando en las emociones de unos personajes aferrados a lo que sea para no caer en el vacío. Una película que muestra a un cineasta maduro, seguro de su estilo y que sabe qué quiere narrar y cómo hacerlo. Mirando al cine de los años setenta, una comedia agridule maravillosa.

MIENTRAS SEAMOS JÓVENES



La crisis de la madurez enfrentada a la vitalidad juvenil. Lo viejo y lo nuevo. Lo auténtico y la estafa. Una película tan dura como divertida, reveladora de nuestra sociedad, de sus tonterías, de la necesidad de ser fiel a lo que uno es sin coartadas, sin necesidad de asumir máscaras. Una película que puede resultar muy molesta, porque incide en lugares que a muchos nos gustará. Y eso la hace importante. También porque supone un portento narrativo, divertido y dramático a partes iguales, con unos actores soberbios.

MISTRESS AMERICA



De nuevo con Gerwig, su musa, frente a la pantalla y colaborando en el guion, este viernes se estrena la nueva película de Baumbach, una screwball comedy contemporánea que asume su punto de locura para seguir introduciéndose en los territorios de la búsqueda de los personajes de una identidad que se va construyendo en una contemporaneidad convulsa, extraña. Una película que puede resultar 

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Recaudación de la última semana
Intervalos nubosos, soleado 63% Tomb Raider 1.166.000 €
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Intervalos nubosos, soleado 56% Gorrión rojo 696.000 €
Soleado 78% La forma del agua 610.000 €
Intervalos nubosos, soleado 46% Un pliegue en el tiempo 512.000 €
Intervalos nubosos, soleado 64% El hijo de Bigfoot 492.000 €
Intervalos nubosos, soleado 61% Sin rodeos 469.000 €