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'La guerra del planeta de los simios': ¿Fin? de un trilogía

13/07/2017-Reportajes, Crítica 'La guerra del planeta de los simios': ¿Fin? de un trilogía
Planteada como una precuela de la saga iniciada en 1968 por Franklin J. Schaffner con El planeta de los simios, adaptación de la novela de Pierre Boulle, y a la que siguieron otras cuatro entregas, rodadas entre 1970 y 1974, y que, después, tuvo un remake en la fallida El planeta de los simios, dirigida en 2001 por Tim Burton, esta trilogía se plantea como la narración de lo acaecido antes de la película de Schaffner -ya tratado en algunas que la sucedieron- a través de tres películas que marcan, cada una de ellas, un momento.

En La guerra del planeta de los simios, al comienzo, se lleva a cabo de manera breve, a través de unas pocas frases, un recuento de lo sucedido en las dos anteriores películas remarcando las tres palabras claves: Origen, Amanecer y Guerra.

EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2011, Rupert Wyatt)

Dirigida en 2011 por Rupert WyattEl origen del planeta de los simios, ya mostraba, aunque después se produjera un cambio de dirección, ideas visuales brillantes para ir narrando una historia siempre sostenida sobre una línea demasiado fina a la hora de dotar de credibilidad a la película. Aunque condicionado por el tipo de producción que es, la película va creando un clímax muy preciso, con gran tensión acumulativa para la eclosión final. La relación entre el doctor Rodman (James Franco) y el César (Andy Serkis) crece en dramatismo según avanza la película y según César va creciendo y mostrando una inteligencia por encima de lo normal. El camino hacia donde se encamina la película es claro desde el comienzo, no hay sorpresa alguna, por supuesto, pero el itinerario hasta llegar a la rebelión de los simios resulta apasionante a pesar de las concesiones, insoslayables, de producción.



EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2014, Matt Reeves)

De la segunda parte, así como de la tercera, se encarga Matt Reeves de la dirección, cineasta que venía de realizar Monstruoso y el remake, magnífico por otra parte, Déjame entrar, en las que ya había demostrado una más que personal mirada mediante sus trabajos visuales. El salto hacia una gran producción era de esperar y en El amanecer del planeta de los simios logró seguir algunas pautas de producción marcadas en la anterior pero aportar su concepto visual a una película en la que va desarrollando a los personajes, especialmente a César, y dos ámbitos, el humano y el de los simios, que cohabitan hasta que Koba decide enfrentarse a los humanos. A lo largo de la película Reeves mantiene un tono pausado que poco a poco va violentándose hacia el clímax final, de forma parecida a la anterior y como hará en la siguiente, mostrando interés en un relato tanto íntimo como épico, en el que ciertas ideas discursivas extraídas de la primera toman más forma aquí para concretarlas en la siguiente.



LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (2017, Matt Reeves)

La guerra del planeta de los simios retoma la historia donde la dejase la anterior, transcurrido cierto tiempo, con los simios viviendo en el bosque y desatada una guerra que comenzó Koba y que César se ve en la obligación de dilerar por su parte a pesar de buscar la paz en todo momento. Pero en un enfrentamiento, algunos miembros muy queridos de su familia morirán a manos del Coronel (Woody Harrelson), lider militar que además de querar acabar con los simios debe enfrentarse al peligro de que los propios humanos le ataquen. Movido por la ira y la venganza, a pesar de querer luchar contra esos sentimientos, César se encamina en su búsqueda para matarlo mientras el resto de simios marchan hacia un lugar que, a modo de tierra prometida, creen que podrán vivir sin confrontación con los humanos.



Tras una apertura asentada en dos secuencias de enfrentamiento entre simios y humanos, La guerra del planeta de los simios se estructura durante un largo bloque central alrededor del itinerario de César y sus compañeros en busca del Coronel y, después, encontrado éste en su base, en el interior de ella hasta el clímax final. Entre el cine bélico, el western por momentos y el cine de aventuras, Reeves realiza una película en la que, a diferencia de las anteriores, el punto de vista que la da forma  es el de César y, a su vez, las imágenes de Reeves van creando el desarrollo de un personaje que toma una fuerza mucho mayor que en anteriores, vehículo discursivo y narrativo a la vez y que condiciona y crea la puesta en escena a la par que ésta le da forma. Así, la película toma al César héroe para devenirlo en algo más profundo que tiene su lógica consecución en las imágenes finales de la película, que aunque rompen el tono tanto visual como dramático, suponen una llegada lógica de la historia con un tono ciertamente mesiánico.



Lo anterior dota a la película de un mayor interés dado que el resto, aunque orquestado con elegancia y un gran sentido visual por parte de Reeves, transcurre por derroteros intermitentes, en ocasiones de gran tensión, en otras varados narrativamente y ocaionando pérdida de interés por la historia. Quizá el largo metraje sea el causante de ello, pero hay cierto desequilibrio y falta de ritmo en el conjunto que, sin embargo, no evitan que la película de Reeves no sea solo el cierre perfecto de la trilogía, en caso de serlo, sino también una buena película de aventuras.

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