Accede Mi espacio
suscríbete al boletín

'Jim y Andy', documental sobre identidades confusas

19/12/2017-V.O.D. 'Jim y Andy', documental sobre identidades confusas
Que el rodaje de Man on the Moon, dirigida por Milos Forman en 1999, había sido una locura, era algo de lo que ya se habló durante su época y ha quedado, de alguna manera, como una crónica negra de Hollywood más concerniente al cotilleo o lo anecdotario. Al fin y al cabo, muchos rodajes han tenido desde siempre sus peculiaridades. Pero Jim y Andy demuestra que más allá de las complicaciones oridinarias de una producción de ese tipo, hubo algo más, mucho más, en relación a su actor protagonista, Jim Carrey, quien posiblemente entregó su interpretación más personal, en un sentido, realmente extenso de la palabra.



Durante el rodaje de Man on the Moon, se realizaron unas grabaciones fuera de cámara que debían, en principio, acompañar al kit de prensa y, posteriormente, ser editadas junto al DVD de la película; sin embargo, la Universal se negó a comercializar dicho material, quedando a lo largo de estos años en manos del actor hasta que Spike Jonze se ocupó de poner en marcha, en calidad de productor, el documental dirigido por Chris Smith para el que se ha añadido una larga entrevista actual con Carrey.

Man on the Moon fue un proyecto ambicioso: realizar el biopic de un comediante como Andy Kaufman, y que en gran medida fue posible a la labor de los guionistas Scott Alexander y Larry Karaszewski, cuyo trabajo a lo largo de los años de retratar a personalidades de la cultura popular norteamericana y ha dado forma a un conjunto de producciones como Ed Wood, El escándalo de Larry Flint, realizada por Forman tres años antes de Man on the Moon, o Big Eyes. Kaufman era, y eso, una figura en Estados Unidos, un comediante muy singular, diferente, tan extraño e irritante como fascinante. Su trabajo con el humor siempre rompió los contornos de lo esperado, creando expectativas para después moldearlas, en ocasiones, jugando a su vez con la realidad y los personajes que desarrollaba, especialmente, Tony Clifton. A este respecto, recordar que Man on the Moon terminaba, tras la muerte de Kaufman debido al cáncer, con él en el escenario: ¿había Kaufman también simulado su muerte a modo de gag? Luego se supo que, en realidad, Kaufman y su colaborador interpretaban a Tony Clifton sin saber cuando era uno y cuando era el otro. Algo que Carrey durante el rodaje de Man on the Moon, como puede verse en el documental, llevó a cabo en su visita a la mansión Playboy, quien uno de los pasajes más elocuentes sobre aquel rodaje.



Los excesos de algunos actores a la hora de interpretar sus papeles no es algo nuevo ni sorprendente. Desde engordar o adelgazar de manera brusca para acercarse físicamente al personaje en cuestión. En otras ocasiones, se trata de otras cuestiones: Robert De Niro, muy dado en su época al exceso, no solo engordó y adelagazó de manera extrema para Toro salvaje, también se sacó el carnet de taxista para Taxi Driver; Christian Bale hace lo mismo, moldeando su cuerpo en cada ocasión requerida; Jack Nicholson estuve en un psiquiátrico dos meses para preparar Alguien voló sobre el nido del cuco, también de Forman; Daniel Day-Lewis pedía que se le llamase Lincoln durante el rodaje de la película de Steven Spielberg. Y así... excentricidades o, realmente, procedimientos para integrarse en el papel para conformar, finalmente, una única personalidad. 

Carrey, poco después de comenzar el rodaje de Man on the Moon, dejó de ser Carrey y se convirtió en Kaufman y, sobre todo, en Tony Clifton: si éste era el alter ego extremo de Kaufman, Carrey hizo lo propio, convirtiendo el día a día de la filmación, fuera del plató, en una extensión de la película. Las imágenes, vistas desde fuera, pueden parecer graciosas por momentos, pero, en general, según avanza el metraje, asistimo a la reconversión casi lunática de un hombre en otro que, en el fondo, parece una asimilación de la popia vis cómica de Kaufman, para quien el mundo, en general, era un escenario. Carrey, en este sentido, absorbió el personaje y su falta de límites a la hora de comportarse, aunque eso implicó, evidentemente, la desesperación del equipo de rodaje (la sensación es que, a pesar de todo, mucho material ha debido quedar fuera porque se presiente que debió haber mucha más tensión de la que vemos, y no es ni mucho menos poca).



Así, Jim y Andy se transforma en un documental sobre la identidad, máxime cuando escuchamos al Carrey actual hablar de aquello hasta que, llegado un momento, dudamos de si ha superado aquello de verdad o sigue intepretando a Kaufman; o bien, como ambos, sigue actuando en una idea de escenario cómico continúo. Hay algo melancólico en ver a un Carrey que, tras lograr durante años, ser un actor de fama y éxito mundial, aparece algo neurótico, reflexiionando sobre su vida y su carrera buscando justificaciones, las cuales nunca sabemos si realmente las está expresando porque se las cree o, nuevamente, es producto de de su interpretación.

En cualquier caso, Jim y Andy deviene en un gran documental gracias en gran medida a que a partir de una sencillez enunciativa y expostiva consigue desplegar unas ideas muy precisas, pero también muy abiertas, sobre cuestiones de identidad cuando alguien se acaba creyendo el personaje que está interpretando. Como decíamos, no es algo nuevo, pero en esta ocasión el material de rodaje permite ver que Man on the Moon, en realidad, fueron dos películas, aquella resultante y todo el proceso de realización, puede que el último gag de Kaufman, eso sí, interpretado por Carrey. O no...

Top Cines

Recaudación de la última semana
Intervalos nubosos, soleado 63% Tomb Raider 1.166.000 €
Intervalos nubosos, soleado 58% La tribu 1.163.000 €
Intervalos nubosos, soleado 56% Gorrión rojo 696.000 €
Soleado 78% La forma del agua 610.000 €
Intervalos nubosos, soleado 46% Un pliegue en el tiempo 512.000 €
Intervalos nubosos, soleado 64% El hijo de Bigfoot 492.000 €
Intervalos nubosos, soleado 61% Sin rodeos 469.000 €