Accede Mi espacio
suscríbete al boletín

Crítica de 'Suburbicon', de George Clooney

07/12/2017-Crítica Crítica de 'Suburbicon', de George Clooney
Joel y Ethan Coen escribieron el primer tratamiento del guion de Suburbicon a mediados de los años ochenta, más o menos en la época en la que realizaban su película Arizona Baby. Rescatado ahora y reescrito por George Clooney, quien se ha encargado también de la dirección, y Grant Heslov, actor y habitual en el cine de Clooney (como actor y guionista), y director, suya es Los hombres que miraban fijamente a las cabras, el guion puede verse como un compendio de confluencias e intereses que permanecen en el resultado final equilibrados con mayor o menor fortuna.

La acción de Suburbicon se sitúa en la década de los cincuenta en Estados Unidos en una zona residencial que da nombre a la película y que es presentada en su inicio mediante una suerte de anuncio promocional que habla de la perfección de ese suburbio. Sin embargo, dos cosas suceden que trastocarán a tal idílica comunidad. Por un lado, la llegada de una familia negra a ella, creando primero desconcierto, luego indignación y, después, agresividad, entre el resto de vecinos, todos ellos, por supuesto, blancos. Por otro lado, la irrupción en una de las casas, de la familia Lodge, compuesta por Gardner (Matt Damon), su eposa Rosa (Julienne Moore), postrada en una silla de ruedas, la hermana de ésta, Margaret (también Moore) y por el hijo de los dos primeros, Nicky (Noah Jupe), por un par de delincuentes (Glenn Fleshler y Alex Hassell), de graves consecuencias. Sin embargo, nada es lo que parece, como poco a poco el joven Nicky descubrirá, dado que es la mirada del niño la que, en gran medida, vehicula la mirada y el punto de vista de la película.

Es posible que los diferentes tratamientos del guion de Suburbicon sean la causa de su irregularidad, también de sus mejores ideas. Es tan fácil encontrar en ella elementos de unión con los hermanos Coen, sobre todo de su primera etapa, con esa tendencia a lo hiperbólico y al cartoon, como intereses de Clooney como cineasta, con esa historia paralela de la familia negra y la invasión vecinal que deben soportar, y que tiene una relación con la otra trama más dialéctica que directa y que, a la larga, acaba produciendo un claro desequilibrio en la película a nivel narrativo por redundante y subrayada. Porque hay algo en Suburbicon que no acaba de cerrar una película que, por otro lado, no merecía el mal recibimiento que ha tenido en su estreno en Estados Unidos.



Suburbicon presenta, entonces, una historia llena de humor negro, absurda, modulada la violencia mediante la comedia, que presenta un mundo de envoltorio perfecto –la Norteamérica de los años cincuenta- que esconde planes secretos y motivaciones económicas por encima de las humanas. En este sentido, Clooney lleva a cabo un muy buen trabajo a la hora de reconstruir visualmente la época basándose no tanto en una reproducción más o menos fidedigna como en la de evidenciar su carácter de representación, de ficción, que poseen esas formas en el imaginario del espectador. Es decir, unos años cincuenta que fueron, a su vez, una ficción bajo la cual se escondía la maldad, así como problemas sociales, y raciales, de gran hondura. Más allá de lo expuesto en el guion, el director nos plantea un territorio cinematográfico irreal que, si bien en ocasiones posee los trazos de cartoon heredados en el guion de los Coen, resulta realmente sugerente, tanto en el exterior como en el interior de las casas, la construcción de una realidad que, desde el principio, se presenta como escenario para la farsa (como lo era, en gran medida, parta del ideario social de la época).



Clooney dota a Suburbicon, además, de un ritmo muy preciso que entrega determinados momentos de brillantez gracias a su combinación de gravedad y de comedia. Presenta un trabajo visual tan 'clásico', en la medida en que puede serlo en la actualidad, con algunas rupturas tonales que crean un sentido hiperbólico que rompe con la aparente armonía de la narración, algo que sirve, a su vez, para trasladar al espectador lo sombrío que anida en el interior de esa normalidad. El problema, a la larga, reside en que todos los elementos que conforman la película acaban estando algo dispersos, como si esas diferentes naturalezas que han dado forma a la película no estuviesen del todo bien conjugadas. Por ejemplo, la banda sonora de Alexandre Desplat, termina resultando demasiado incisiva, subrayando aquello que las imágenes están mostrando de manera clara, aunque tenga sentido en esa idea de conferir a la realidad de la ficción de un carácter irreal, de representación. Por otro lado, como decíamos, la combinación entre las dos historias expuestas es redundante en su discurso, dado que queda claro desde muy pronto aquello que Clooney se ha propuesto mostrar. Elementos que lastran la posibilidad de una película mucho más redonda, pero que no son suficientes como para anular el gran interés que posee Suburbicon.

Israel Paredes

Top Cines

Recaudación de la última semana
Intervalos nubosos, soleado 57% Insidious: La última... 1.028.000 €
Intervalos nubosos, soleado 66% Perfectos desconocidos 999.000 €
Intervalos nubosos, soleado 57% Jumanji: Bienvenidos a... 927.000 €
Soleado 87% Star Wars: Los... 878.000 €
Intervalos nubosos, soleado 65% El gran showman 857.000 €
Intervalos nubosos, soleado 60% Ferdinand 565.000 €
Soleado 86% Coco (2017) 501.000 €