Chris Pratt había vivido hasta ahora en una burbuja de colores. Lo tenía todo: una novia guapa, una familia maravillosa, unos amigos leales y un futuro prometedor. Pero sufre un accidente conduciendo su coche, lo que da un giro radical a su vida. Los cambios físicos y psíquicos que sufre son demoledores: pierde la memoria, no recuerda pasajes de su vida, se culpa de la muerte de sus seres queridos... Antes quería ser jugador de hockey; ahora debe conformarse con ser vigilante nocturno de un banco y compartir piso con Lewis, un chico ciego que ve más allá de su minusvalía.