Julie y Julia
La historia de la mujer moderna hilvanada por Ephron.
La recreación del París de los años 40 es bastante estereotipada.
La historia de la mujer moderna hilvanada por Ephron.
La recreación del París de los años 40 es bastante estereotipada.
Sin duda alguna, el rasgo más subversivo y rompedor de Julie y Julia, la nueva película de Nora Ephron, recae en su idea central: dos mujeres consiguen su independencia a través de la cocina. En vez de aparcar las sartenes y lanzarse a por un trabajo en el mundo de los "hombres", estas dos encarnaciones del feminismo pacífico consiguen triunfar elaborando suculentos platos franceses.
Y es precisamente la solidez de dicha propuesta lo que le permite a Ephron (en su único trabajo decente desde Algo para recordar) hilvanar una historia tranquila, sin apenas complicaciones o sorpresas, donde los mayores obstáculos son los pequeños contratiempos del día a día. Por fin tenemos una película de mujeres sobre mujeres (pero no sólo para mujeres), donde nadie sufre cáncer, nadie vive el romance más apasionado de su vida, y nadie sufre crisis otoñales.
La película sigue dos historias (reales) paralelas que ocurren en periodos temporales distintos. En los años cuarenta, después de la Segunda Guerra Mundial, Julia Child se muda a París con su esposo diplomático. A pesar de quedar embelesada por los encantos de la capital francesa, las mañanas de Julia son largas y aburridas, ya que la mujer sabe perfectamente que el papel de ama de casa se le queda corto. Decidida a no desperdiciar su gran intelecto, Child se apunta a un curso de cocina en francés a pesar de apenas hablar el idioma, y decide escribir un libro con el cual acercar sus nuevos aprendizajes culinarios a Norteamérica. Al principio, su aspecto elefántico (la mujer mide metro ochenta y tres) y su pinta de guiri cursi le cierran muchas puertas con las gráciles damas locales, pero su apabullante seguridad en sí misma y falta de vergüenza ajena le hacen perseverar.
En el Nueva York del 2002, justo después de los atentados del 11 de septiembre, Julie Powell, una escritora fallida, se encuentra al borde del abismo existencial. Su trabajo en una ONG no le llena, sus amigas son más falsas que Aznar esquiando, y no consigue acostumbrarse a su nuevo piso. En un intento de dar sentido a su vida, y alentada por su devoto marido, Julie decide pasarse un año preparando todos los platos del libro de Julia Child, que con el tiempo se ha convertido en una leyenda culinaria, y escribir sus experiencias en un blog.
A través de estos hilos argumentales, Ephron nos muestra como Child labra su independencia convirtiéndose en cocinera y cómo Powell lo hace convirtiéndose en la escritora que nunca había logrado ser. Porque sobre todo, Julie y Julia es un retrato de la mujer moderna, tanto de sus orígenes a mitades del siglo XX como de su situación actual a principios del XXI. Pese a ser personajes muy distintos, las dos protagonistas se asemejan en su falta de complejos respecto a su identidad femenina, así como en el trato de igual a igual que mantienen con los hombres sin necesidad de elaborar ningún discurso feminista.
Esto nos lleva al otro aspecto más interesante del film, el retrato de los maridos de las heroínas. Ambos están perdidamente enamorados de sus esposas, y ambos harán todo lo posible para verlas triunfar. De hecho, son las dos Julias las que llevan las riendas de sus respectivos matrimonios, siendo contrapuntos firmes, realistas y decididos al carácter dócil y sensible de sus cónyuges. Uno podría tacharlas de frías, ya que dan por sentado el amor incondicional de su pareja sin interesarse ni un momento por ellos, pero lo mismo podría decirse de los protagonistas masculinos en el 90% de las películas actuales (y de siempre).
Una vez explicados estos conceptos, el film de Ephron alberga pocas sorpresas más, cosa que permite centrarnos en las interpretaciones de sus estrellas femeninas, Meryl Streep y Amy Adams. Este crítico no conocía a la verdadera Julia Child hasta ver la película, pero intuye que el trabajo de Streep es más una imitación paródica del personaje real que una respetuosa recreación. Esto no quiere decir que la actriz no esté excelente, y que su interpretación no esté perfectamente matizada, pero su trabajo se parece más al Ed Wood de Johnny Depp que al Chaplin de Robert Downey Jr. De hecho, (y dicho con todos mis respetos a la protagonista de Memorias de África), hay una escena donde Amy Adams y su marido ven a Dan Aykroyd en Saturday Night Life disfrazado de Julia Child, y su interpretación no se diferencia mucho a la de Streep.
Por otro lado, Amy Adams está radiante exhibiendo un trabajo muy contenido, y llenando a su Julie Powell de contradicciones y tímidas paradojas. Es una lástima que Ephron haya querido omitir un dato bastante significativo sobre el personaje real (Powell tuvo un sonado romance extramatrimonial sobre el cual escribió su segundo libro), pero Adams se encarga, muy sutilmente, de darnos pistas sobre el ligero egoísmo de su personaje.
Sea como sea, bienvenida sea la primera película decente de Nora Ephron desde Algo para recordar.
| VALORACIONES CINE365 | |
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| OBRA MAESTRA | |
| BUENA | |
| INTERESANTE | |
| REGULAR | |
| MALA | |
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ESTRENOS DE LA SEMANA |
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Director: Óskar Santos Gómez
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Director: Jim Sheridan
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