Sherlock Holmes
Robert Downey Jr., definitivamente convertido en el actor con más carisma del momento.
Su distanciamiento del canon holmesiano le garantiza el rechazo de buena parte del público.
Robert Downey Jr., definitivamente convertido en el actor con más carisma del momento.
Su distanciamiento del canon holmesiano le garantiza el rechazo de buena parte del público.
La mayoría de las críticas que leamos sobre la nueva adaptación de las aventuras del mítico detective creado por Arthur Conan Doyle se van a centrar en su fidelidad o falta de ella a las historias originales del titán deductivo. Lo cual va a conducir a dos situaciones un poco incómodas: primero, la película va a ser juzgada no por valores propios, sino en base a una fidelidad que no está muy claro qué ley exige que sea total; segundo, más de un acusador va a dejar en evidencia que el canon que conoce no es el de Arthur Conan Doyle, sino el de... Basil Rathbone.
Zanjemos el tema definitivamente: Sherlock Holmes no es la adaptación más fiel posible de las novelas originales, pero demuestra un conocimiento del mito original que prueba que el productor y guionista Lionel Wigram ha hecho los deberes. Sherlock Holmes vertebra su trama a través de infinidad de guiños que solo reconocerán los fanáticos del personaje (desde el retrato de Irene Adler a la presencia del perro-cobaya de Holmes, pasando por las misteriosas siglas V.R. que el detective escribe en la pared a base de disparos). Pero aparte de eso, la discutida visión de Holmes y Watson no tiene nada de disparatada: en las novelas, Holmes no era un cerebro pasivo sino un hombre de acción, con profundos conocimientos de boxeo y contacto con los bajos fondos. Watson, lejos del petrimetre que nos han legado anteriores adaptaciones, es en la obra de Arthur Conan Doyle un veterano de guerra condecorado, no un mero médico de cabecera. El enfoque de Guy Ritchie, centrado la acción, tampoco se distancia demasiado de los cuentos, en los que más de un caso se resuelve con un combate cuerpo a cuerpo.
Pero es que por encima de todas estas cuestiones, en el fondo accesorias a la hora de juzgar la película, Sherlock Holmes es sumamente honesta y divertida. Rodada con una energía extraordinaria que se distancia afortunadamente de la acción payasa de Piratas del Caribe, posee un buen número de set-pieces de acción que culminan con planos inolvidables (especialmente, el combate junto al buque a medio construir o el clímax en un Tower Bridge también en obras). Sherlock Holmes reflexiona con ligereza pero con inteligencia acerca del nacimiento del siglo XX que, de forma insólita, conecta con el cómic From Hell, de Alan Moore, y se permite lanzar guiños, entre persecución y one-liner, a las zonas clave de la historia secreta de Europa. Sherlock Holmes solo renquea cuando se desvela su condición de preparación para las secuelas, y posiblemente el futuro director's cut (donde recuperaremos todo el metraje de Irene Adler que se nos ha escamoteado) será más interesante que esta versión inicial, pero mientras tanto, queda claro que Guy Ritchie ha cumplido sobradamente su cometido. Ha sabido ver el potencial de un perfecto Robert Downey Jr. como el mejor detective del mundo, ha reflejado en pantalla algo tan complejo como la frenética actividad cerebral del detective y ha deslizado suficientes detalles de buen gusto en el metraje como para convertir a Sherlock Holmes en algo mucho más interesante que un simple blockbuster de temporada.
| VALORACIONES CINE365 | |
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| OBRA MAESTRA | |
| BUENA | |
| INTERESANTE | |
| REGULAR | |
| MALA | |
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ESTRENOS DE LA SEMANA |
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Director: Paul Greengrass
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Director: Sherry Horman
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Director: Emilio Aragón
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