El padrastro
La inquietante interpretación de Dylan Walsh.
Su irritante obsesión con resultar anodina.
La inquietante interpretación de Dylan Walsh.
Su irritante obsesión con resultar anodina.
No hay mucho que decir de este remake de El padrastro para quienes conozcan el pequeño clásico de culto de 1987 de Joseph Ruben. La historia de un psicópata (interpretado por el hoy en boga Terry O'Quinn, el Locke de Lost) que se dedica a seducir madres solteras para luego asesinar a toda la familia y cambiar de identidad rápidamente ha sido meticulosamente respetada, pero puliendo todas las aristas que convirtieron a su referente en un nombre propio del horror de bajo presupuesto de los ochenta.
Y no se puede decir que no estuviéramos sobre aviso: sus responsables son Nelson McCormick y J. S. Cardone, responsables del muy anodino remake de otro clásico del horror de hace dos décadas, Prom Night. La pareja parece tener una curiosa habilidad para agarrar una producción modesta y efectiva, clonar su guión previo atontamiento de los pasajes más incómodos, y regurgitarlo en películas completamente inofensivas. Que es lo último que debería ser el cine de terror. Así, la película de Ruben pierde su reflexión sobre cómo la endeble estructura del núcleo familiar puede corromperse en cuanto irrumpe en ella un elemento desestabilizador. Una moraleja muy coherente con las obsesiones del director acerca de los trapos sucios que esconde cualquier familia (su obra cumbre en este sentido es la cada vez más reivindicable El buen hijo) y que anticipó la mayormente mediocre oleada de películas de psicópatas disfrazados de ciudadanos modelo que asoló los cines en los noventa a causa del éxito de La mano que mece la cuna..., y a la que el propio Ruben contribuyó con la estimable Durmiendo con su enemigo. El remake de El padrastro no tiene ningún interés en indagar en los alcantarillados de la institución familiar, mucho menos recuperar el espíritu de joyitas como Parents, perfecta para un programa doble con el clasiquillo de Ruben que puede quitar durante meses las ganas de pasar un fin de semana con la familia. McCormick está más cerca de la pulcra e inofensiva fascinación reciente por los psicópatas, siguiendo la estela de la malsana serie de televisión Dexter, y aunque el retrato de Dylan Walsh de un psicópata frío, calculador, letal y encantador acaba siendo lo mejor y más divertido de la función, también delata el mayor problema de El padrastro, versión 2010: ni inquieta ni hace preguntas incómodas.
| VALORACIONES CINE365 | |
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| OBRA MAESTRA | |
| BUENA | |
| INTERESANTE | |
| REGULAR | |
| MALA | |
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ESTRENOS DE LA SEMANA |
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Director: Óskar Santos Gómez
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Director: Jim Sheridan
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