Mamma Mia!

REPORTAJE

Meryl y los mejores musicales del cine

Meryl y los mejores musicales del cine

Meryl y los mejores musicales del cine

Por Marcel Barrena

Here I go again.

Ya está aquí, de nuevo, ABBA. El musical del verano, y quizá del año —Globos de Oro, temblad—, Mamma Mia! llega adelantándose a la fecha prevista de estreno, quizá para evitar competir con Batman.

Pero el combate no le ha ido nada mal. En Estados Unidos Mamma Mia! ha sido el musical más taquillero de la historia en su primer fin de semana, día en que coincidió con la película más taquillera de todos los tiempos en su primer fin de semana, El caballero oscuro.

Y pasadas las semanas Mamma Mia! sigue aguantando en el Top 10 y en pocos días superará los 100 millones de dólares en Estados Unidos y seguirá inflando su cifra internacional más allá de los 260. Se quedará como el sexto musical más taquillero, por detrás de clásicos como Grease, Chicago o The Rocky Horror Picture Show pero por delante de Moulin Rouge. Un exitazo que ha barrido su propio presupuesto, de tan solo 52 millones.


Y es que la fórmula era infalible: canciones pegadizas como pocas y el logo de una obra de teatro que han visto más de 30 millones de personas en 160 ciudades y en 8 idiomas.

Repasemos unas notas del currículum vítae de la obra Mamma Mia! dirigida en cine y teatro por Phyllida Lloyd. 

— Hay más producciones de Mamma Mia! en el mundo que de cualquier otro musical.
— Un total de siete producciones generan más de 8 millones de dólares semanales en entradas.
— Más de 17.000 personas ven el espectáculo cada noche en todo el mundo.
— Mamma Mia! ha recaudado más de 2.000 millones en venta de entradas.

Era difícil que no fuera un éxito la película.


¿Y qué hay en ella?
Pues Meryl Streep. Y si eso no fuera poco, Meryl Streep cantando. Y, por si todavía no fuera poco, Meryl Streep cantándole ABBA a James Bond. Bueno, a un James Bond jubilado, pero a todo un Pierce Brosnan.

La historia es ésta: Para su boda, una chica que no sabe quién es su padre, decide reunir a los tres principales candidatos para descubrir quién de ellos lo es. Los tres, casi 20 años más tarde, se reencuentran con su ex ligue, Meryl Streep y, ya de paso, con una hija que, hasta entonces, nunca habían tenido.

Streep, ganadora de dos Oscar y a la que muchos consideran la mejor actriz viva (la favorita de Robert De Niro), grabó la canción The winner takes it all en solo una toma. Benny Andersson —que junto a Björn Ulvaeus hace un cameo en la película— dijo de ella que era un "milagro". Pero no es la primera vez que la mujer que todas las mujeres quisieron ser en los ochenta (mientras veían hasta el cuarto de hora final Memorias de África) cantaba delante de las cámaras. Ya lo hizo en Postales des del filo (1990) y en El último show (2006), la última película de Robert Altman.

A Streep y a Pierce Brosnan, quien cosas de la vida sonó en su día como Batman, les acompañan Amanda Seyfried, Colin Firth y Stellan Skarsgard y por poco lo hace también Billy Nighy, pero finalmente fue sustituido. Amanda Seyfried, a quien le ha tocado el papel de su vida y el que la hará conocida por todo el mudo, tuvo que superar a otras candidatas para un papel por el que se barajaron a actrices más conocidas, como Mandy Moore, Amanda Bynes, Rachel McAdams, y a Emmy Rossum.


Colin Firth, uno de los ex de Meryl Streep que puede ser el padre de la chica, es todo un especialista en comedias románticas. En Love Actually era el escritor que se enamoraba de la chica portuguesa, y su pose de inglés despistado siempre acaba convenciendo a todo el mundo. De hecho, comedia inglesa que triunfa, comedia en la que aparece: De Bridget Jones a Love Actually y, en el camino, ha trabajado con dos de los mayores galanes de nuestros días, los hermanos Fiennes, con Ralph en El paciente inglés (1996) y con Joseph en Shakespeare in love (Shakespeare enamorado) (1998). Firth nos dice sobre la película: "Si eres de la clase de persona que siempre ha querido ver a un hombre de mediana edad intentado cantar en calzones, ésta es tu película". Brosnan, Skarsgard o Firth. En cuanto a Skarsgad, decir que no, que no es Liam Neeson. Y es que muchos le confunden, de hecho Spielberg dudó entre los dos para su Oskar Schlinder.

Uno de los tres puede ser el padre de la hija de Meryl. Esto parece un culebrón. Pero un maravilloso culebrón. En fin, ¡tiene la música de ABBA!

Stop. In the name of love. Si hablamos de ABBA hay que recordar una película. Una película con tres travestis subidos en una furgoneta y atravesando el desierto de Australia. Es necesario recordar que John Leguizamo guardaba un trozo de caca de una de las cantantes de ABBA en un tarro con alcohol. Hay cosas necesarias de recordar en la vida. Y esta era una. Como este playback de Guy Pearse, que ni el propio personaje desmemoriado de Memento podría llegar a olvidar jamás.


En honor a Mamma Mia! recordemos algunos de los mejores musicales de la historia del cine.

Naturalmente no están todos los grandes, aunque me gustaría creer que son una buena representación de lo que el cine musical ha dado de si.
Si alguien quiere añadir Cannibal! The musical!… allá él.

El mago de Oz (1934)

Mágica como pocas. Cuando el cine se movía mayormente entre el blanco y el negro, llega el mago Victor Fleming y convierte el cine en un mundo Technicolor en 35 mm.

¿Qué me decís de esta escena? Judy Garland, nació una estrella, cantando una canción que le dio el Oscar a E.Y. Harburg y a Harold Arlen. Eso sí, los colorines salían más tarde. En Oz, como debía ser.


Sombrero de copa (1935)

Fred Astaire. Se dijo que era feo, demasiado delgado, calvo y que no sabía bailar. Pero el tipo, convencido, acabó haciendo cosas como las que ahora veréis en este clip de Sombrero de copa, uno de los mejores números musicales del cine. Por su inverosímil simpleza, ojo, esto es un plano fijo, no hay trucos de montaje. Pero Fred no baila solo, lo hace con Ginger, Ginger Rogers. Y, claro, el cine musical cambió para siempre.


Cantando bajo la lluvia (1952)

Gene Kelly. Un paraguas. Lluvia. Cine. ¿Hace falta decir más? Una de las mejores películas jamás rodadas.


Siete novias para siete hermanos (1954)

O qué maravilloso era ese Hollywood colorista y épico en Cinemascope. Oscar a la mejor música.


West Side Story (1961)

Hoy muchos que van de modernitos y de deconstructores de géneros y arte. Bueno, pues hace casi 50 años, Jerome Robbins y Robert Wise dirigieron un guión de Ernest Lehman basado en la obra de Arthur Evans que, a su vez, se basaba en Romeo y Julieta, escrita siglos atrás. La adaptación era una modernización del contexto de la obra y basándola en luchas de bandas callejeras y en musical. El resultado fueron 10 Oscar y una de las mejores películas americanas de la historia según el AFI. Es una película que de aquel 1961 a ahora ha venido a menos ya que no es uno de los musicales más reconocidos. Cantando bajo la lluvia, My Fair Lady o Sombrero de copa colman clasificaciones, pero cuando uno recupera el film, con  la música de Leonard Bernstein y las interpretaciones de Rita Moreno, Natalie Wood y George Chakiris, sabe que está ante uno de los más grandes.


My Fair Lady (1964)

8 Oscar para My Fair Lady el año de Mary Poppins y Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú?. La película de George Cukor es uno de los mejores musicales. Warner hizo realidad un guión perfecto, una producción ahora impensable sin CGI, unas canciones con fuerza, enérgicas y vivas, y la excelente interpretación de Rex Harrison. Un musical que cogía la fórmula de la historia del Pigmalión y que destaca por ser una de las películas más adultas de su género.  Su trama, sus diálogos, tiene poco en común con la feliz frivolidad generalizada en este género.

La musa pop Audrey no estuvo nominada, y eso que en aquellos días ya era una superestrella con Oscar diez años antes por Vacaciones en Roma.


Mary Poppins (1964)

Si hablamos del musical, debemos hablar de Julie Andrews. Mary Poppins herself!

Supercalifragilístico espialidoso... los tejados de Londres, las pinturas en el suelo... Mary Poppins, por siempre jamás.


Sonrisas y lágrimas (1965)

Una película de esas que regaló el Hollywood dorado —un poco larga, todo sea dicho de paso—, dirigida por Robert Wise —again—, mejor director y película en los Oscar del año. Julie Andrews cedió el suyo a Julie Christie (espléndida —¿se puede ser más guapa?— en Darling).

Julie, monja arrepentida, corriendo por los campos austríacos mientras cantaba...


El violinista en el tejado (1971)

Norman Jewinson, la preciosa fotografía de Oswald Morris y la eterna música de John Williams subieron al cielo al palestino Topol con su If I were a richman… ¡dibidibidididam!


The Rocky Horror Picture Show (1973)

El colmo de las midnight movies fue este musical inclasificable que acabó recaudando más de 112 millones de dólares en Estados Unidos. Una película que iban a ver cuatro gatos se convirtió en un fenómeno difícil de igualar hoy en día. Susan Sarandon se hizo una estrella gracias a esta película que generó un mundo a su alrededor. El espectáculo no estaba sólo en la pantalla, si no también en una platea entregada que jugaba con props durante las proyecciones.

Transgresora, moderna, simplemente genial. Una revolución que nadie en la 20th Century Fox se vio venir.


Grease (1978)

Es el clásico más hortera de la historia del cine. Pero tiene un secreto en su fórmula que sólo han conseguido las mejores películas: para ella no pasa el tiempo. Vista ahora sigue teniendo el mismo encanto. Y esas summer nights podrían ser las de hoy mismo. Y esos peinados... bueno, los peinados no importan. John Travolta nunca estuvo tanto en su salsa y Oliva Newton-John tuvo suficiente con esta película para gravar su triple nombre en la memoria de todo el mundo. 5 nominaciones a los Globo de Oro y tan sólo una al Oscar, el premio de Grease fue el popular, convertirse en una de las películas más vistas de todos los tiempos.

Michelle Pfeiffer hizo lo que pudo en Grease 2 y sus motos voladoras. Pero entonces, el encantador horterismo de la original se convirtió en puro kitsch y todos corrieron a intentar deshacerse de una película que, vista hoy, podría considerarse uno de los mayores failures del cine.


La Bella y la Bestia (1991)

Una maravillosa película de animación que todavía está esperando competencia. La única que ha sido candidata al Oscar a mejor película. Sus números musicales son, simplemente, alucinantes. Así se abría esta obra maestra, quizá, junto a la de El rey león, una de las mejores primeras secuencias del cine.


Moulin Rouge (2001)

Moulin Rouge es un festín, una maravillosa subida de azúcar, una sobredosis visual que les dio el carnet de cinéfilo a miles. Ewan McGregor y Nicole Kidman encontraron la química en las mejores canciones del pop-rock y se las cantaban el uno al otro como nadie lo había hecho jamás subido en un elefante.

Película generacional como pocas, de esas que arrancaron aplausos en las salas de cine. El público sabe cuando está delante de algo especial, y el invento de Baz Luhrmann lo fue, y lo es. Si hoy coges una copia en DVD y la volteas, todavía le pueden caer motas de purpurina.


Chicago (2002)

Quizá uno de los Oscar a la mejor película más discutibles, que quizá recogió con ese premio los frutos de los más grandes musicales del cine. Aún así, la película guardaba buenos números musicales. Y Richard Gere se llevó el Globo de Oro.


Across the Universe (2007)

Una de las películas más infravaloradas y peor distribuidas de la historia de España. En Estados Unidos y en Inglaterra funcionó porque se la cuidó, pero en España pasó desapercibida por una malísima distribución. No hubo publicidad y las salas fueron poquísimas. Across the Universe es un festín de sensaciones, de colores. Con unas interpretaciones majestuosas y la mejor banda sonora que el hombre ha cantado: las canciones de The Beatles.

Por cierto, no debería olvidarme de Help! (1965), la película musical que Richard Lester hizo por obra y gracia de The Beatles, otra gran película y mucho mejor de lo que parece.

Pero volvamos a Across the Universe... ¡Chico conoce a chica y se cantan Beatles! ¿Se puede pedir más? Pues la película lo daba: una dirección de arte alucinante, con decorados dignos del Cirque du Soleil, la fotografía... y, sobre todo, el descubrimiento de un nuevo grupo de estrellas que interpretó perfectamente unas canciones para la historia. Corred a comprar esta peli, ya.

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