Descubierto con un cierto retraso debido a su participación en producciones modestas que apenas traspasaron fronteras fuera de Gran Bretaña, Dario Marianelli (1963, Pisa), no obstante, puede presumir que en tan sólo una década ha conseguido encaramarse en los lugares de honor del mundo de las bandas sonoras.
Siguiendo ese patrón de conducta que dicta que una producción nominada como Mejor Película arrastra consigo otras nominaciones en categorías técnicas ha provocado, una vez más, flagrantes omisiones a la hora de las votaciones por parte de los miembros de la Academia de las Ciencias y de las Artes Cinematográficas. Aspirante a dos Oscar en el cuadro interpretativo —la de Christopher Plummer y Helen Mirren, como el escritor León Tolstói y su esposa Sofya—, en buena lid un tercero hubiera tenido acomodo para The Last Station en el apartado compositivo, máxime si tenemos en cuenta las más que discretas, en su conjunto, propuestas musicales que presentaban candidatura en esta pasada edición a la Mejor Banda Sonora, con la salvedad de la que finalmente resultó triunfadora, Up de Michael Giacchino.
Músico heterodoxo proveniente de las antípodas, Nick Cave (1957-) ha desarrollado una amplia actividad al frente de formaciones que partieron de un proyecto inicial propio, como The Bad Seeds o más recientemente, Grinderman.
Músico heterodoxo proveniente de las antípodas, Nick Cave (1957-) ha desarrollado una amplia actividad al frente de formaciones que partieron de un proyecto inicial propio, como The Bad Seeds o más recientemente, Grinderman. Desde su perenne inquietud artística, Cave ha alternado otras facetas que competen al ámbito literario pero asimismo ha buscado en la confección de bandas sonoras para documentales y largometrajes de ficción un trazo en paralelo a la que ha sido su actividad principal.
Julie Delpy vertebra su discurso musical a través de una línea compositiva de aliento romántico, perceptible incluso en aquellos pasajes de naturaleza atonal, que desnudan el alma de la protagonista. Para tal propósito, la artista francesa ha contado con la inestimable colaboración de Ben Foster.
Gabriel Yared compone una obra de una riqueza musical innegable que sirve para reencontrarnos con el compositor de enjundia firmante de la partitura de El paciente inglés, de la cual parecen transferirse los mejores fragmento de su "embriagadora" delicadeza.
Amenábar apostó por los servicios de Dario Marianelli, quien ha encadenado una serie de soundtracks que despejan cualquier duda sobre su limitación a la hora de "armar" scores que se salgan de los patrones musicales servidos para el cine de época de qualité con trasfondo (melo)dramático.
Sin tratarse de un "sucedáneo" del propio John Williams, Michael Giacchino obedece más bien al perfil de heredero de una generación de compositores derivados hacia un sinfonismo que cultivaron a lo largo de sus dilatadas trayectorias profesionales.
Un lustro después de haber sido descubierto por el gran público, Bruno Coulais cambia radicalmente de espectro musical para ofrecernos con Los mundos de Coraline un recital de eclecticismo sonoro que imposibilita llegar a conclusión alguna si no se ha escuchado repetidas veces su score.
«Enemigos públicos» puede marcar el reencuentro de Goldenthal con la música de cine, si bien la pauta definitiva de su plena operatividad vaya de la mano de su cuarto largometraje de ficción en comunión con Taymor, una nueva versión de «La tempestad».