Músico heterodoxo proveniente de las antípodas, Nick Cave (1957-) ha desarrollado una amplia actividad al frente de formaciones que partieron de un proyecto inicial propio, como The Bad Seeds o más recientemente, Grinderman.
Músico heterodoxo proveniente de las antípodas, Nick Cave (1957-) ha desarrollado una amplia actividad al frente de formaciones que partieron de un proyecto inicial propio, como The Bad Seeds o más recientemente, Grinderman. Desde su perenne inquietud artística, Cave ha alternado otras facetas que competen al ámbito literario pero asimismo ha buscado en la confección de bandas sonoras para documentales y largometrajes de ficción un trazo en paralelo a la que ha sido su actividad principal.
Julie Delpy vertebra su discurso musical a través de una línea compositiva de aliento romántico, perceptible incluso en aquellos pasajes de naturaleza atonal, que desnudan el alma de la protagonista. Para tal propósito, la artista francesa ha contado con la inestimable colaboración de Ben Foster.
Gabriel Yared compone una obra de una riqueza musical innegable que sirve para reencontrarnos con el compositor de enjundia firmante de la partitura de El paciente inglés, de la cual parecen transferirse los mejores fragmento de su "embriagadora" delicadeza.
Amenábar apostó por los servicios de Dario Marianelli, quien ha encadenado una serie de soundtracks que despejan cualquier duda sobre su limitación a la hora de "armar" scores que se salgan de los patrones musicales servidos para el cine de época de qualité con trasfondo (melo)dramático.
Sin tratarse de un "sucedáneo" del propio John Williams, Michael Giacchino obedece más bien al perfil de heredero de una generación de compositores derivados hacia un sinfonismo que cultivaron a lo largo de sus dilatadas trayectorias profesionales.
Un lustro después de haber sido descubierto por el gran público, Bruno Coulais cambia radicalmente de espectro musical para ofrecernos con Los mundos de Coraline un recital de eclecticismo sonoro que imposibilita llegar a conclusión alguna si no se ha escuchado repetidas veces su score.
«Enemigos públicos» puede marcar el reencuentro de Goldenthal con la música de cine, si bien la pauta definitiva de su plena operatividad vaya de la mano de su cuarto largometraje de ficción en comunión con Taymor, una nueva versión de «La tempestad».
Contraviniendo las pautas que Jerry Goldsmith trató de fijar en «La profecía», la eficacia de la partitura de Robert J. Kral queda un tanto neutralizada al anticipar con esos golpes de sonido en una situación de tensión o de terror latente en el que hubiera sido conveniente dejar espacio para el silencio.
Christopher Young ha entendido, como antes lo hiciera Joseph Lo Duca, que el efecto enfático de la música se erige en uno de los baluartes del cine de Sam Raimi para crear tensión.