Y ya está, se acabó la resaca de los Goya. Ahora mismo, cuando son casi las 14'00 del lunes, todos los ganadores están durmiendo. Las fiestas de los Goya son muy míticas. Los que hemos estado por ahí lo sabemos.
Pues bien, nosotros hemos madrugado para colgar un post de recomendación retroactivo, porque queremos recomendar la gala de ayer. Nunca está de más hacer textos surrealistas, así que si viajáis al pasado y no la habéis visto, os la recomendamos. ¿Por qué? Pues porque fue estupenda. Perfecta en guión, sincronización, ritmo, coreografía, realización.... la gala fue, al fin, digna de las mejores de todo el mundo y ningún otro país, excepto el hermano mayor Oscar, puede mirarnos por encima del hombro. Ni los César, ni los BAFTA... los Goya ya están a la altura.
Sí, hemos pasado épocas de ceremonias cutres, grises, pero eso se acabó. Buenafuente puso los cimientos y ayer Eva Hache puso el lazo. Excepcional presentadora, el show de Hache no terminó hasta que cayó el telón. Sencilla, contundente, irónica, segura... ayer fue, seguramente, una de las noches que Hache recordará mejor en su carrera profesional.
Se prometió una gala apolítica y así fue, pero Isabel Coixet dio el punto de crítica necesario cuando ganó el premio al Mejor Documental y criticó con justicia y dureza el proceso Garzón, fallo ahí en la realización por no pinchar a las autoridades; la nueva presidencia (González Macho, Judit Colell y Marta Etura) transmitieron pasión y buen trabajo sin los focos delante, aplaudimos con fuerza el retorno de Silvia Abascal y Santiago Segura se ganó a todo el público con un impecable momento a lo Ricky Gervais.
¿Y los premios? Pues qué decir, ya lo sabéis. Hubo pocas sorpresas y nada descabellado. Nosotros contentos porque nuestras recomendaciones funcionaron (No habrá piel para los malvados, Arrugas...) ... a excepción de una. Ahí estaba nuestra apuesta por la excelente ópera prima de Paula Ortiz (De tu ventana a la mía), película superior a Eva artísticamente pero ésta se llevó el gato al agua por el peso de las candidaturas técnicas y de la arrolladora promoción que hizo la productora con los académicos.
El único “pero” del palmarés... o jugamos a lo grande o no jugamos, ¿qué hacía Woody Allen nominado y no premiado? ¿Cómo puede ser finalista al Oscar por un guión que no gana un Goya?
Y la nota trágica de la noche, el sonidista Marc Orts era finalista a tres premios dentro de una misma categoría. Ganó la otra. Como gag tampoco estuvo mal... Eso sí, los que ya no tienen gracia son los que se cuelan en la gala y joden el espectáculo, como ese personaje peripatético llamado El Muletilla (¿cómo un tipo que se hace llamar El Muletilla logra burlar la seguridad?), o Anonymous, que también asaltaron la web de la Academia.
Que nadie se pierda nunca más una gala de los Goya; se nos han hecho mayores.
Y, ya de paso, y mucho más importante, que nadie se pierda ninguna de las películas victoriosas, en especial Arrugas (todavía en los cines, y ganadora de los Goya a Mejor Guión Adaptado -el más disputado del año- y el de película de animación) y No habrá paz para los malvados, un peliculón que en nada podréis conseguir en DVD.
Aquí tenéis el palmarés completo (con permiso del gracioso que cambió algunos nombres). Os linkaríamos a la web de la Academia, pero está ko.



