Juegos de Xbox y visita a "La casa del terror".
Terminamos el repaso a los personajes de lo nuevo de Disney.
CINE365 VIDEOMAGAZINE
No te pierdas nuestro último programa.
Zohan: Licencia para peinar
Estamos ante la nueva película "de Adam Sandler", uno de los actores estadounidenses de mayor tirón comercial, sobre todo en su país, y la dirección de la misma corre a cargo de Dennis Dugan, quien ya había firmado anteriormente otras propuestas protagonizadas por Sandler. Se trata de lo que comúnmente se denomina un "vehículo" al servicio de las dotes cómicas de su protagonista, de eso no cabe duda, pero en esta ocasión el toque personal de la estrella se ve acompañado, desde el guión, por el de Judd Apatow (co-escritor del film junto a Robert Smigel —creador de multitud de sketches para el programa Saturday Night Live— y al propio Sandler), una de las personalidades más importantes de lo que ha dado en llamarse la "nueva comedia USA", y que estuvo implicada en películas como Virgen a los 40 o Supersalidos. De la unión de semejantes fuerzas surge una pieza realmente incalificable, cuyo argumento podemos resumir, sucintamente, como sigue: un agente antiterrorista israelí llamado Zohan (un Sandler que, con el pelo rizado y la barba, parece la versión "mini-yo" de Pau Gasol), y cuyas habilidades no tienen nada que envidiarle al Hancock encarnado por Will Smith, huye de su país para recalar en los Estados Unidos, donde intentará hacer realidad su sueño: triunfar como profesional del estilismo. La película nos propone habitar, durante algo menos de dos horas, un espacio irreal que funciona según unas normas muy particulares que nada tienen que ver con la realidad. Ese violentamiento del realismo puede resultar desconcertante y merecer calificativos como “esperpéntico”, pero se postula al fin y al cabo como una invitación al espectador para que libere sus emociones mientras contempla el film y, tal vez, intente añadir algo de sorpresa o indeterminación a su propia vida cotidiana. El mundo de Zohan: Licencia para peinar se parece razonablemente al que idease Ben Stiller para su ya mítica Zoolander, y en ambas cintas las coreografías discotequeras son extrapoladas a cualquier situación. Lo chocante está a la vuelta de la esquina, y los dos films crean fugas imposibles y micro-universos anómalos durante todo el metraje. Los aspectos más discutibles de la película son, a mi entender, la falta de seguridad de Dugan a la hora de ofrecer resoluciones visuales definitivas para algunas de las ocurrencias de un guión casi demencial, y la sensación de previsibilidad que puede adueñarse del espectador en lo tocante a la historia de amor entre Zohan y Dalia (papel interpretado por una guapísima actriz de origen marroquí llamada Emmanuelle Chriqui). Sin embargo, las cantidad de ideas excéntricas (algunas de ellas literalmente inconcebibles en una comedia ortodoxa) que rebosa Zohan: Licencia para peinar terminan desdibujando cualquier estructura convencional hasta hacerla irreconocible. La forma en que actúan los personajes no atiende a ningún patrón comercial, y los estrambotes se acumulan convirtiendo al film en un caótico carrusel que puede ser disfrutado siempre que se dejen a un lado los prejuicios. Estamos ante una obra en la que el sexo aparece como un elemento de disfrute que no entiende de escalones sociales o de aspectos estéticos, donde la superficialidad se asume con toda desfachatez, y donde problemas tan graves (e insoportables) como el conflicto palestino-israelí son tomados como base para el humor con toda la naturalidad del mundo. En ese sentido, Zohan: Licencia para peinar enlaza con los métodos practicados por Larry David en su serie de culto Curb Your Enthusiasm, en la que el creador de Seinfeld introduce las fricciones raciales o religiosas en los guiones de un modo frontal y las acompaña de una lectura sumamente escéptica que no deja títere con cabeza. Habrá quienes encuentren cargante la inenarrable exhibición de habilidades físico-sexuales de Adam Sandler, y también quienes no terminen de aceptar la heterodoxia de la propuesta y prefieran películas más fácilmente "habitables", menos dadas a los sobresaltos y que se muevan en parajes más reconocibles a simple vista. Particularmente, una película como Zohan: Licencia para peinar me recuerda más a ciertos elementos de nuestro entorno (de los que puede considerarse una especie de representación deforme) que películas más presuntamente "realistas", "sensibles" o "comprometidas".
Taquilla completa
Recibe cada semana toda la actualidad cinematográfica en tu correo
Aviso legal
Ya tenemos a los ganadores de nuestro enésimo concurso. Esto es un cachondeo y regalamos todo lo que nos cae en las manos, aquí van cuatro DVD's y cuatro Blu-Rays del clásico Disney.
Más noticias