Tim Roth

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BIOGRAFÍA

Tim Roth

Nombre: Tim Roth

Nombre real: Timothy Simon Smith

Fecha de nacimiento: 14/5/1961

Lugar de nacimiento: Londres

Nacionalidad: Inglaterra

Nació el 14 de mayo de 1961, en Londres (Inglaterra).

estudia escultura en el London´s Camberwell School of Art; tras finalizar sus estudios decide convertirse en actor y aparece el montaje teatral de The Screens, de Jean Genet; tras esta representación debuta en la televisión británica con un telefilme Made in Britain ; vuelve a repetir la experiencia televisiva en la realización de Mike Leigh Meantime, que le reporta muy buenas críticas (1981).

Nominado al Oscar al mejor actor secundario por Rob Roy (1996);nominado al Globo de Oro al mejor actor secundario por Rob Roy (1996); Espiga de Plata en el Festival de Valladolid por La zona gris (1999).

Casado con Nikki Butler (1993) (hijos: Timothy y Cormac).

Único representante de lo que se ha dado en llamar el clan Tarantino, Tim Roth pertenece a esa estirpe de intérpretes inclasificables, capaces de abordar personajes históricos o simplemente mostrarse como un individuo despojado de cualquier «disfraz», asociándolo a un vecino común sin mayores características que las que revelan una figura enjuta, una nariz aguileña, una mirada ausente y un carácter reservado. Dado a conocer al gran público precisamente bajo las huestes del debutante Tarantino en Reservoir Dogs, esa frialdad y distanciamiento que impone Roth para con el espectador parecía responder perfectamente a las exigencias del guión de este film de «culto» a la hora de dibujar uno de los gángsters ataviados de negro y bautizado con el sobrenombre de Yellow. Al igual que sus colegas de reparto en la ópera prima de Quentin Tarantino, Tim Roth no ha podido abstraerse del hecho de aparecer en una considerable lista de producciones de corte independiente cuya base genérica deviene el thriller, por regla general, ambientado en los bajos fondos de suburbios colindantes a las grandes urbes estadounidenses o inglesas ?Cautivos, Gidlock?d, Pulp Fiction, Little Odessa, The Milion Dollar Hotel o Hampones, en el papel de Dutch Schultz?. Significativamente, su composición del legendario cappo de la mafia entronca con otra personalidad de origen holandés recreada por Tim Roth, el célebre pintor Vincent Van Gogh, cuya relación, sobre todo epistolar, con su hermano Theo es el leit motiv de Vincent and Theo, dirigida por Robert Altman para la pequeña pantalla aunque exhibida en algunos certámenes internacionales. Ambas producciones permitieron a Tim Roth trabajar sendos personajes a través de la voz, de la modulación, de la entonación y de los acentos, haciendo acopio de una de sus virtudes menos valoradas, que ha dejado patente a la hora de dar vida ?una vez asumido su anonimato debido a la máscara simiesca que cubre su cara? a Thade en la nueva versión de El planeta de los simios (1999), en su particular galería de personajes antagonistas que arranca con su performance de inexperto e irascible «asesino a sueldo» en La venganza y que alcanzaría uno de sus puntos álgidos interpretativos al recrear al diabólico Cunningham en Rob Roy, la pasión de un rebelde, en sendas producciones británicas en las que coincidiría en el reparto con su compatriota John Hurt. Su etiqueta de «inclasificable» nace, pues, de este carácter heterodoxo que presenta hasta la fecha una remarcable relación de films en su haber, una extraña combinación de largometrajes que tratan de posicionarse en un cine alternativo, a contracorriente, generalmente encuadrado en el thriller, el drama (Maldito Nick), o la combinación de ambos géneros (Little Odessa), sin descuidar su participación en otras tantas producciones de «época» (Rosencratz y Guildenstein han muerto, Vatel, Rob Roy, la pasión de un rebelde, Matar al rey, El mosquetero), cuya vocación coral o, en otros casos, la asunción de papeles secundarios, apenas han merecido la curiosidad del espectador. En esta misma línea que despierta una cierta indiferencia para con la labor llevada a cabo por Tim Roth ?quizás fruto de su tono a menudo demasiado distante en relación con la magnitud de las tragedias que se generan a su alrededor (léase Little Odessa o Maldito Nick, cuyas historias remiten a la pérdida de la figura paterna como motor de su desequilibrio emocional)?, el fracaso de La leyenda del pianista fuera de países como Italia ?patria de buena parte del equipo técnico, entre los que se cuentan el realizador y guionista Giuseppe Tornatore y el compositor Ennio Morricone? se debe al intento frustrado de Tim Roth por asumir un protagonismo casi absoluto al servicio de una fábula situada en los albores del siglo XX y recreada en un único escenario: un transatlántico. En cualquier caso, la presencia de este menudo actor británico en La leyenda del pianista responde a su perseverancia y coherencia a la hora de «embarcarse» en proyectos singulares, arriesgados, alejados de los mainstreams prefabricados que nos deparan anualmente las grandes productoras norteamericanas, y en menor medida, las británicas.

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